Qué significa herencia yacente

 

Todas las personas son propietarias de derechos y obligaciones que siguen existiendo tras el fallecimiento del titular, de ahí que bienes y deudas deban ser repartidos entre los herederos. Pero lo normal es que pase un tiempo entre el fallecimiento del titular y la adjudicación de sus bienes, generándose entonces lo que se conoce como herencia yacente.

Peculiaridades de la herencia yacente

La podemos definir como un conjunto de derechos y obligaciones (bienes y deudas) que están temporalmente sin propietario y permanecerán así por un tiempo indeterminado hasta que se realicen los trámites para que pasen a manos de los llamados a la herencia.

No importa si hay testamento o si hay que elaborar primero una declaración de herederos, todas las herencias pasan necesariamente por esta fase.

Sin embargo, si hay testamento y nadie muestra su oposición al mismo, el tiempo durante el que estará yacente la herencia será menor.

Administración de la herencia yacente

Todos los bienes y obligaciones necesitan de administración, el hecho de que en un momento determinado no tengan un dueño concreto no implica que no deban ser administrados.

Por ejemplo, si dentro de la herencia hay un inmueble y se genera la obligación de pagar el Impuesto sobre Bienes Inmuebles, lo mejor es pagarlo a tiempo. No hacerlo implicará que se generen intereses y que al final la cantidad a pagar sea más elevada.

Para evitar este tipo de problemas la figura del administración de la herencia yacente o albacea es fundamental. Él será el encargado de llevar a cabo las labores de administración y gestión de los derechos y obligaciones.

Dicho administrador puede ser nombrado directamente por el fallecido en su testamento o por decisión judicial. En caso de que nadie haya sido nombrado, serán los potenciales herederos los que se encargarán de la administración.

Herencia yacente y pago de impuestos

Siempre que se hereda hay que pagar impuestos en mayor o menor medida. Algunos se pagan incluso antes de que los herederos se conviertan oficialmente en propietarios de los derechos y obligaciones.

Esto es lo que ocurre con el Impuesto de Sucesiones y Donaciones (ISyD). Aunque en muchas Comunidades Autónomas está prácticamente eliminado y no hay que pagar nada o muy poca cantidad, siempre existe obligación de liquidarlo.

Para ello hay un plazo de seis meses desde el fallecimiento, plazo que se puede prorrogar en seis meses más si así se solicita a la Administración. También es posible una liquidación provisional si prevés que el reparto de la herencia no se va a solucionar rápidamente.

El otro impuesto a pagar es la plusvalía municipal (si en la herencia hay un bien inmueble). Los llamados a la herencia tienen un plazo de seis meses para su abono. Dicho plazo se puede prorrogar igualmente en otros seis meses más.

Cumplir con estas obligaciones tributarias es fundamental para poder adquirir luego los bienes de la herencia sin ningún tipo de problema.

Todo esto implica que desde el momento del fallecimiento del causante de la herencia se generan una serie de obligaciones para los posibles herederos, por lo que hay que estar bien informados sobre los pasos a dar.

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