¿Qué es el Fideicomiso en un Herencia?

Para cualquier persona que cuente con un gran patrimonio o bien con una buena cantidad de acciones o participaciones en distintas entidades o bienes de gran valor, es realmente interesante que realice un testamento y fideicomiso testamentario.

Pero ¿qué es el fideicomiso y cómo funciona? Te lo contamos.

¿Qué es el fideicomiso testamentario?

El fideicomiso es una institución jurídica que tiene implicaciones especialmente importantes en las herencias, en virtud de la cual el testador encarga a una persona la administración o conservación de bienes concretos que deberán ser entregados a otra persona en un momento determinado.

De hecho, es también conocido como sustitución fideicomisaria.

De esta forma, podemos decir que el fideicomiso es una institución jurídica que tiene como objetivo el control de la herencia, ya que el heredero directo o fiduciario es quien obtiene la herencia tras el fallecimiento del testador para su control o conservación, mientras que el heredero indirecto o fideicomisario es aquel en cuyo nombre el fiduciario adquiere la herencia.

Sujetos que intervienen

Dentro de la sustitución fideicomisaria hay diferentes sujetos, los cuales tendrán sus propios deberes y obligaciones.

Son los siguientes:

  • Fideicomitente: el fideicomitente es el testador, es decir, el propietario original del patrimonio. Es el fideicomitente quien determinará cómo funcionará el fideicomiso dentro de su testamento.
  • Fiduciario: el fiduciario es el heredero que recibirá —aunque lo hará en nombre del fideicomitente— el patrimonio del causante tras su muerte. El fiduciario tiene la obligación de conservar los bienes y derechos que conforman la herencia del causante y transmitirlos al fideicomisario en el momento que haya fijado el testador.
  • Fideicomisario: el fideicomisario es el heredero final o último que recibirá los bienes y derechos de la herencia del causante o fideicomitente de manos del fiduciario.

¿Cómo funciona el fideicomiso? Sus implicaciones legales

Como ya hemos dicho, esta figura consiste en que el testador le da al fiduciario la obligación de conservar su patrimonio y de transmitirlo al fideicomisario en un momento determinado.

No obstante, hay otros tipos en los que no existe la obligación de conservar el patrimonio, por lo que el fiduciario podrá consumir el patrimonio, en cuyo caso estaríamos ante un fideicomiso de residuo.

El testador podrá nombrar a tantos fideicomisarios como quiera. Por otro lado, el fiduciario está en la obligación, cuando se trate de un fideicomiso de conservación, de entregar a los fideicomisarios el patrimonio que haya adquirido del testador, deduciéndose los gastos necesarios en que haya incurrido para la conservación del patrimonio.

Por ejemplo, en el caso de que la herencia consista en una finca y 200 000 euros, el fiduciario podrá deducir de todo lo anterior el dinero que se hubiera gastado en reparaciones necesarias en la finca.

En cualquier caso, no podrá gravar en ningún caso la legítima estricta de los de un hijo o descendiente. Así, no se podrá constituir un fideicomiso en detrimento del tercio de legítima estricta de los hijos o descendientes.

No obstante, los fideicomisos podrán gravar la legítima estricta de los hijos o descendientes cuando estos estén judicialmente incapacitados.

Como puedes ver, la figura del fideicomiso es realmente útil para personas que quieren asegurar que su patrimonio va a ser gestionado de acuerdo a sus deseos tras su fallecimiento, un recurso que nos da tranquilidad y que es mejor dejar arreglado cuanto antes.

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