Sobreseimiento: diferencias entre libre y provisional

Cuando hablamos de sobreseimiento nos referimos a un modo de terminación de un proceso judicial sin que exista sentencia. Es una finalización fuera de lo normal o esperado de un proceso judicial y supone la finalización o paralización del proceso por falta de presupuestos suficientes para su continuación.

Se dictamina mediante auto de sobreseimiento del juez competente y puede ser definitivo o provisional.

¿Qué es el sobreseimiento?

El sobreseimiento se enmarca dentro del proceso judicial penal y se regula en los artículos 634 y siguientes de la Ley de Enjuiciamiento Criminal.

Es una decisión judicial, formulada a través de un auto, cuyo efecto es la terminación del proceso o su suspensión, debido a la falta de los presupuestos necesarios para abrir el juicio oral. Es decir, el juez no llega a valorar y decidir sobre el fondo del asunto planteado, sino que detiene el procedimiento antes de entrar a conocerlo.

No ha de confundirse con el cierre del caso o la finalización de las investigaciones, se trata de una finalización o paralización del proceso por falta de elementos necesarios para su continuación, es decir, la finalización de la instrucción por el juzgado al agotarse las diligencias a realizar. No obstante, esto no tiene por qué implicar la finalización de la investigación por parte de la policía judicial.

Diferencias entre el sobreseimiento libre y el provisional

No existe un único tipo, y las diferencias entre ellos son importantes, ya que las consecuencias van a diferir según el tipo ante el cual estemos y serán precisadas a través del auto de sobreseimiento. Si hablamos de sobreseimiento libre, se da en los casos en los que, o bien no existen indicios de haber sucedido el hecho que promueve la causa, porque se entiende que los hechos no han sucedido, o bien porque el hecho no es constitutivo de delito alguno. Otra causa de sobreseimiento libre es la ausencia de responsabilidad penal de los acusados.

Como se puede inferir de los propios presupuestos, la consecuencia de este tipo es tanto la finalización de las investigaciones de la policía judicial, como la imposibilidad de una futura reapertura judicial. En este caso, sí estamos ante un sobreseimiento definitivo, ya que no existe razón para continuar con la causa.

Por su parte, el sobreseimiento provisional procede en los supuestos en los que la comisión del delito no esté debidamente justificada, es decir, aunque los hechos presentados pueden ser constitutivos de delito, no hay una justificación suficiente de haberse producido. Otra razón es que del sumario se concluya la comisión de un delito, sin que se presenten motivos suficientes para señalar a personas concretas como autoras, es decir, a pesar de que existe un delito, no se sabe quiénes son los autores.

En este caso, estamos ante un archivo provisional que permite una reapertura judicial posterior, ya sea por la acreditación de que los hechos ocurridos son constitutivos de delito o por la concreción de los autores de los mismos.

En todo caso, el contenido del auto da a conocer el alcance de la resolución judicial y, no sólo ante qué tipo de sobreseimiento estamos, sino también, cuáles son los motivos que llevan a la decisión, aspecto crucial si pretendemos una futura reapertura del proceso judicial.

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